Entre tanto comercial de Gloria y sus canciones pegajosas, la mayoría de nosotros hemos crecido pensando que hay que tomar leche para estar sanos y fuertes. Bueno, nos mintieron (probablemente sin saber que era mentira). La verdad es que la leche, en vez de ayudarnos, contribuye al deterioro de los huesos y órganos – sí, la leche descremada también, así que anda olvidándote de los cappuccinos que tomas todas las tardes.

 

La proteína que contiene la leche, la caseína, se comporta como un ácido cuando pasa por el proceso digestivo y esto corroe los minerales que tenemos en los huesos y los descalcifican (y nosotros pensando que era la mejor fuente de calcio…) Además, debido a la lactosa, es muy difícil de digerir y descomponer para nuestro sistema digestivo, lo que genera no solamente malestar en el momento de digestión (dolor de barriga, sueño, falta de energía, etc) sino que también deja residuos o desechos que no se pueden eliminar del cuerpo fácilmente y que terminan acumulándose si la consumimos muy seguido. Y, por si fuese poco, la leche es pasteurizada, entonces, cualquier atributo (incluyendo las enzimas) que puede haber tenido, es destruido cuando pasa por este proceso.

 

Acuérdense también que lo que la naturaleza manda es que la leche de vaca es para los terneritos, no para nosotros ni para nuestros hijos. Somos los únicos que hemos decidido hacer un cruce entre especies y tomar la leche que no nos toca tomar. Encima, la seguimos tomando cuando ya crecimos y ya estamos formados. Los animales toman la leche de sus mamás por un determinado tiempo y, cuando ya no la necesitan (porque ya terminaron de formarse), dejan de hacerlo de manera natural, mientras que nosotros, al parecer, obviamos este paso.

 

Otro punto importante es que la leche envasada que compramos en los supermercados ha sido obtenida de una manera poco natural y muy agresiva para las vacas. Para poder obtener más leche, estas son expuestas a tratamientos muy fuertes y ordeñadas durante mucho más tiempo del que la naturaleza manda, maltratándolas y estresándolas. El resultado no solamente es dañino para ellas sino también para los que consumimos esa leche que obviamente es afectada por el estrés de la vaca que la dió.

 

Lo que sí es verdad es que necesitamos calcio para fortalecer los huesos pero pocos saben que tan importante como el calcio es el magnesio para poder absorberlo. Los lácteos tienen muy poco magnesio mientras que las verduras, por ejemplo, contienen grandes cantidades de ambos elementos. Col rizada, diente de león y acelga son las verduras que más calcio contienen y se pueden usar como base de cualquier ensalada o hasta en un batido todas las mañanas.

 

La buena noticia es que si no puedes vivir sin tu café con leche, existen leches vegetales que funcionan muy bien como sustitutos y que además tienen bastantes beneficios, las más conocidas y comerciales son la de almendras, arroz y coco. Las puedes encontrar en tiendas de comida saludable como Las Vacas o La Sanahoria y si quieres que sean más naturales pueden hacerla ustedes mismos.

 

 

 

 

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1 Comentario

  1. Fredy Cárdenas

    Muy cierto, cambiemos de hábitos alimenticios.

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