Está comprobadísimo (por todos los que amamos KO) que todo sale mejor cuando sonreímos y le ponemos buena cara a lo que enfrentamos en el día a día. Si estamos felices con nosotros mismos, es más fácil estar felices con los demás y así más preparados para cualquier obstáculo que se nos puede presentar.

Si piensas en una clase de KO, hay varios momentos en los que tu cuerpo chilla que pares, tu mente trata de convencerte y solo estás tu para tomar la decisión de seguir. Solo estás tu para olvidarte del dolor, bloquear el cansancio e ignorar esa voz (tan, pero tan floja) que te dice que pares y que ya no puedes más. Solo estás tu para mantener el brazo arriba cuando sientes que se te va a caer, para aguantar 30 segundos más en plank y para terminar los abdominales de la felicidad sintiéndote realmente feliz.

En tu día a día pasa lo mismo. Si tenías una reunión y estás estancado en el tráfico, solo estás tu para tolerarlo y no dejar que afecte tu paz mental. Si, al contrario, alguien llega tarde y te deja esperando, solo estás tu para comprender que esas cosas pasan. Y si alguien de tu equipo no está contento, también estás tu para ayudarlo.

En KO, te damos las herramientas para que puedas superar los obstáculos y dar lo mejor de ti. Si ya chorreaste durante 50 minutos sin parar y terminaste los abdominales de la felicidad con una sonrisa, puedes enfrentarlo todo.

Acá te presentamos una lista que tienes que tener en cuenta durante la clase y que puedes después adaptar a tu día:

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