Kuskus with Vegetable
 

A TODOS nos pasa. Relax. Todos hemos pasado por el ya tan conocido “El lunes comienzo la dieta”. Ya basta. El lunes solo comienza la semana (en realidad comienza el domingo, pero ese es otro tema), y tú puedes comenzar en el momento que te lo propones. ¡Lo único que tienes que hacer es proponértelo! Lo más difícil es comenzar. Una vez que ya estás metido en la costumbre de comer bien, todo es más fácil. Aquí te damos unos consejos para mantenerte comprometida contigo misma.
 

1. TEN CLARO EL POR QUÉ
 

Siempre ten claro el por qué estas haciendo esto. ¿Quieres dar el ejemplo en tu familia? ¿Quieres sentirte mejor? ¿Quieres tener un mejor físico? Cualquiera que sea la razón, tenerla clara te va a ayudar a mantener los ojos en la meta y a no pensar en obstáculos. Cuando tengas la tentación de “pecar”, acuérdate de la razón por la que te propusiste esto en primer lugar. Siempre va a valer más la pena eso, que el Sublime que te hace ojitos.
 
2. COME LO QUE TE GUSTA
 
¿Para que vas a seguir una dieta que no te gusta? ¿Cuál es el punto de ser infeliz en el camino a obtener algo que quieres? Si te dedicas a comer lechuga todos los días, probablemente llegues a bajar de peso pero, ¿cuánto crees que eso va a durar? Y, acuérdate que el punto no es bajar de peso y nada más. El punto es sentirte, verte y estar saludable. Entonces, come cosas que te gusten que estén dentro de la categoría de sanas. Hay una infinidad de verduras buenasas y mil formas de cocinarlas, frutas, granos enteros, nueces, uff.. escoge lo que más te provoque y acuérdate que tienes más opciones de las que crees. Cacao en vez de chocolate, stevia en vez de azúcar, arroz integral en vez de arroz blanco. No apuntes a comer solo verduras a partir de mañana, apunta a empezar a reemplazar la comida que ya conoces por una versión más sana y ve de a pocos si te cuesta demasiado.
 
3. COME SUFICIENTE
 
Muchas personas piensan que comer poco hace que bajes de peso. Esto no siempre es correcto. El cuerpo (que es súper inteligente) se da cuenta de la poca comida que le das y hace que tu metabolismo se vuelva más lento, para que no gastes energía y puedas subsistir con lo poco que estás comiendo. Además, si comes muy poco durante el día, lo más probable es que llegues a tu casa en la noche, le digas adiós a tu fuerza de voluntad y te empujes todo lo que encuentres en tu camino. Por favor, no te mates de hambre, no vale la pena.

 
4. PLANEA.
 

Cuando no planeas tus comidas, pasa lo mismo que cuando no comes lo suficiente. Llegas a tu casa y no planeaste lo que ibas a comer, no hiciste las compras y solo quedan cosas empaquetadas. Al no tener más opciones y estar muy cansado como para salir a comprar, te lo comes. Todo. Lo ideal es planear con anticipación y comprar el domingo todo lo que vas a querer comer en la semana, así el hambre no te mete cabe. Puede parecer un poco complicado y agotador al principio pero este paso es uno de los más importantes cuando estás comenzando. Una vez que ya le agarres el truco, será mucho más fácil y te encontrarás con que incluso cuando no lo has planeado, tu refri, solo tiene cosas ricas y sanas que ofrecerte.

 
5. DATE EL GUSTO
 

¿Planeabas comer fideos de zucchini hoy en la noche pero te mueres por una ensalada de frutas? CÓMELA. Cuando estas entre comer opción saludable A o opción saludable B, cualquier respuesta es la correcta. Eso es lo bueno de aprender a comer bien, ¡¡puedes comer lo que te provoque!! No te frustres contando calorías, proteínas, carbohidratos y grasa. Come tranquilo y disfruta de cada plato.

 
6. SE CONSCIENTE DE LO QUE ESTÁS COMIENDO
 

Come cuando tengas hambre y deja de comer cuando estás satisfecho. ¿Parece fácil no? Muchas veces no nos damos cuenta hasta que ya no podemos más. ¡Préstale atención a tu cuerpo! Y, cuando estés comiendo, asegúrate de estar comiendo, no mirando televisión, ni leyendo, ni respondiendo Whatsapp. Cuando comes distraído, no registras la cantidad y sueles comer de más.

 
7. SIÉNTETE ORGULLOSO DE COMER SANO
 

No pongas excusas falsas cuando te inviten a comer parrilla, deja de sentirte como un bicho raro por comer sano, no es NADA malo. Siéntete orgulloso de lo que estás haciendo por ti y no te pongas a la defensiva ni intentes obligar a otros a hacer lo mismo, o los haga sentir mal por no hacerlo. Habla con tu familia, cuéntales tus razones e invítalos a unirse, pero nada más. Es mucho más fácil mantenerte en una rutina de comer bien cuando las personas a tu alrededor no te están criticando todo el tiempo. Y vas a ver que poco a poco van a empezar a haber personas interesadas en como preparaste tal cosa, o como hiciste tal otra, y ¡como te quedó ese postre tan rico si no tiene azúcar ni mantequilla! En el fondo, la mayoría de gente quiere aprender a cuidarse y se preocupa por su salud.

Así que ya sabes. Sigue estos consejos para mantenerte motivado pero ten en cuenta que al final, tú eres el único que se puede comprometer al 100% y lograr los cambios que se ha propuesto. Creétela, SÍ PUEDES.

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