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Hace mucho tiempo (en realidad, no tanto) la gente solía irse a dormir cuando caía la noche, y se despertaba con el sonido de los pájaros o con la salida del sol. Leían antes de acostarse y apagaban todas las luces cuando acababan ese último capítulo. Las mesas de noche tenían tan solo un reloj y no un arsenal de aparatos electrónicos. Nadie estaba pendiente de quién le hablaba por Whatsapp. La gente se quedaba dormida apenas se recostaban en la almohada, que nunca había sido usada como escritorio.

 

Hoy en día, la mayoría usamos la tele como soundtrack de nuestros sueños, estamos pegados a Facebook o Instagram sin realmente prestar atención o, si es que leemos (ojalá la mayoría lo hiciera), lo hacemos desde una tablet o hasta desde el celular – todo esto con la luz del cuarto apagada. Lo que no todos saben es que ésta luz azul, emitida por los nuevos aparatos electrónicos, crean caos en nuestro sistema nervioso y no dejan que nuestro cuerpo llegue (o se quede) a la fase REM del sueño, la más profunda. Se han hecho estudios que han comprobado que esta luz artificial reduce la producción de melatonina, una hormona que te hace dormir y también interfiere con los ritmos biológicos del cuerpo que hacen posible que se pueda dormir profundamente.

 

No mucha gente toma en cuenta que dormir y descansar es tan importante como mantenerte activo durante el día, tan básico como comer sano y tomar agua, porque balancea las hormonas, ayuda al metabolismo y mejora las funciones que ocurren en el cerebro. ¿Qué más importante que eso para nuestro cuerpo? Dormir poco puede causar ansiedad, depresión, obesidad, bajos niveles de concentración, presión alta y hasta mayores riesgos de tener alguna enfermedad al corazón. (No te vayas a acordar de esto la próxima vez que no puedas dormir porque solo te vas a desesperar más.)

 

Afortunadamente, existen muchas formas para acostumbrar al cuerpo a que, poco a poco, vaya relajándose hasta quedarse dormido:

 

Apaga el celular, la tele y cualquier aparato que pueda prenderse y malograr el esfuerzo por dormir. Si puedes, pon el celular dentro de un cajon o cárgalo lejos de tu mesa de noche – sabemos que es difícil resistirse a las redes sociales, si no lo tienes a la mano, es más difícil que te llame la atención.

 

2. Dúchate con agua caliente. El agua caliente relaja los músculos y adormece el cuerpo. Aprovecha y hazlo justo antes de meterte a la cama.

 

3. Come mínimo 2 horas antes de acostarte para que hayas digerido y no sientas pesadez. A veces, irse a dormir con la barriga llena, puede causar molestias o hasta pesadillas que terminan levantándote a la mitad de la noche e interrumpiendo el sueño.

 

4. Mantén tu cuarto a una temperatura cómoda. Si hace mucho calor, abre las ventanas antes de meterte a la cama para que no te tengas que parar a la mitad de la noche, y si hace mucho frío, abrígate bien.

 

5. Respira profundamente, como si estuvieras haciendo yoga. La respiración Ujjuyi hace que entre más oxígeno a tus pulmones y calienta el cuerpo, ayudando a relajarte y poder quedarte dormido.

 

Si es que nada de esto funciona, no te desesperes. Párate de la cama y haz algo que te haga pensar en otra cosa, luego vuelve a intentarlo.

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